Metro de Madrid ha comenzado a probar el primero de los 48 nuevos trenes destinados a la línea 6. Los ensayos iniciales se realizan de noche, sin pasajeros y con maquinista en vías de las líneas 10 y 11. Más adelante se extenderán a la línea 12 y, cuando terminen las obras necesarias, pasarán a la propia Circular en modo automático.

La nueva flota forma parte de la renovación integral de la línea 6, que será la primera de la red madrileña con conducción automatizada. La previsión regional sitúa su operación a lo largo de 2027. Esa referencia marca el año esperado, pero no fija en la nota una fecha única para la entrada simultánea de todos los convoyes.

Ensayos sin viajeros y por fases

Las primeras circulaciones permiten evaluar seguridad, fiabilidad, comportamiento dinámico, confort e interoperabilidad. Probar en líneas distintas antes de llevar los trenes a su destino definitivo sirve para observar el material en condiciones reales de vía mientras continúan las actuaciones específicas de la línea 6.

En esta etapa hay un maquinista a bordo. El hecho de que el tren esté diseñado para funcionamiento automático no significa que todos los ensayos se desarrollen ya sin conducción humana. La automatización llegará en una fase posterior, una vez que las pruebas y las obras de infraestructura de la Circular permitan verificar el sistema completo.

Entre esas actuaciones están las puertas de andén, necesarias para separar el espacio de viajeros de la vía y coordinar la apertura con el tren. La automatización depende de la interacción entre convoyes, señalización, estaciones, comunicaciones y control central; no es una característica aislada del vehículo.

Seis coches y capacidad para 1.385 viajeros

Cada nueva unidad se compone de seis coches y supera los 109 metros de longitud. La capacidad anunciada alcanza 1.385 viajeros, un 17 % más que en los modelos actuales. El diseño incorpora pasillos amplios y prescinde de la cabina tradicional, lo que redistribuye el espacio interior.

La velocidad máxima prevista es de 110 kilómetros por hora, un incremento del 33 % respecto a la referencia utilizada por Metro. Esa cifra describe la prestación técnica del tren, no la velocidad habitual entre estaciones, que depende del trazado, las paradas y la explotación de la línea.

La compañía estima además una reducción del consumo energético del 20 %. La nota no explica el ciclo de medición ni traduce ese porcentaje a energía anual, de modo que el resultado real deberá comprobarse cuando la flota opere con frecuencias y cargas de servicio.

La inversión comunicada para los 48 convoyes supera los 531 millones de euros. El objetivo de capacidad se combina con frecuencias de paso que podrían llegar a dos minutos. Alcanzar ese intervalo dependerá del conjunto automatizado y de la programación del servicio, no solo de disponer de trenes nuevos.

Cortes de obra que pertenecen al calendario de agosto

El anuncio del 17 de agosto incluía una suspensión entre Sainz de Baranda y Laguna durante el fin de semana del 22 y 23, con autobuses gratuitos y reapertura prevista para el lunes 24. Aquel corte permitía avanzar en la instalación de puertas de andén. Es una incidencia histórica ligada a esa fecha y no debe interpretarse como una interrupción vigente al consultar ahora el archivo.

La misma comunicación situaba la reapertura de Cuzco, en la línea 10, el 25 de agosto y la recuperación del tramo de la línea 7 entre Gregorio Marañón y Pitis el día 29. Son calendarios distintos que coincidían con las obras de verano y no forman parte de la futura explotación automática de la Circular.

El inicio de pruebas marca el paso del diseño a la verificación en vía. Quedan por delante la extensión de los ensayos, su traslado a la línea 6, la comprobación automática y la incorporación progresiva al servicio. Los datos ya fijados —48 trenes, seis coches, 1.385 plazas y más de 531 millones— describen la escala de la renovación, mientras que el calendario efectivo dependerá de superar cada fase técnica.