Alumnado de trece centros educativos públicos de la Comunidad de Madrid ha diseñado y lanzado experimentos a la estratosfera mediante un globo sonda. La primera edición del proyecto Tu experimento en un globo sonda se desarrolló durante el curso 2025/26 con estudiantes de Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional.

Los equipos trabajaron para que sus propuestas pudieran viajar hasta unos 30.000 metros de altitud. A esa altura se dan condiciones muy distintas de las que existen en la superficie, lo que permite observar fenómenos y poner a prueba dispositivos sin convertir la actividad en una misión espacial. El vehículo es un globo de gran altitud y no un satélite.

Del diseño al seguimiento en tiempo real

La experiencia cubrió todas las fases descritas por la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades: idear una pregunta, preparar el experimento, ajustarlo a los requisitos técnicos y de seguridad, seguir el vuelo y analizar después los datos recuperados. El profesorado recibió formación específica antes de acompañar a los grupos.

Entre los trabajos realizados hubo fotografía de gran altitud, mediciones de radiación cósmica y ultravioleta y estudios de microorganismos sometidos a condiciones extremas. La información oficial no desglosa qué centro se ocupó de cada prueba ni publica los conjuntos completos de datos, por lo que el alcance científico de cada resultado no puede valorarse solo con el resumen institucional.

El interés educativo está también en el proceso. Un experimento que debe viajar en globo obliga a limitar el peso, proteger sensores, prever cambios de temperatura y presión y organizar la recuperación del equipo. El seguimiento en tiempo real añade decisiones prácticas que no aparecen en un ejercicio de aula convencional.

Presentación final en la Real Academia de Ingeniería

Una vez terminados los vuelos, los participantes expusieron sus resultados y conclusiones en una sesión celebrada en la Real Academia de Ingeniería. La presentación pública cerró el recorrido y dio a los equipos la oportunidad de explicar qué habían medido, cómo habían tratado la información y qué dificultades encontraron.

La nota regional destaca el rigor y la capacidad de análisis mostrados por los jóvenes, pero no convierte la actividad en una competición ni anuncia premios o clasificaciones. Tampoco indica que los experimentos hayan sido publicados en revistas científicas. Su finalidad principal fue ofrecer una experiencia práctica de tecnología e investigación y reforzar las vocaciones científicas.

Una primera edición ya concluida

El proyecto se estrenó en el curso 2025/26. Por tanto, los datos difundidos describen una edición terminada y no una convocatoria abierta en agosto. Una posible continuidad, sus requisitos y el número de plazas necesitarían una comunicación posterior de la Administración educativa.

La experiencia deja una medida clara de participación: trece centros públicos y alumnado de tres etapas formativas. También fija un itinerario completo, desde el primer diseño hasta la lectura de resultados después del vuelo. Ese recorrido permite acercarse a la investigación como una sucesión de decisiones comprobables, no solo como una demostración puntual.

El principal resultado comunicado no es una cifra científica común a todos los experimentos, sino la oportunidad de construirlos y operarlos en condiciones de espacio cercano. La evaluación futura podrá determinar si el programa se repite y cómo incorpora lo aprendido por los centros participantes en esta primera edición.