La Comunidad de Madrid ha elevado a 6,6 millones de euros la dotación de 2026 para empresas de inserción que contratan a personas en riesgo de exclusión. La cantidad supone un aumento del 14,2 % respecto al año anterior y se dirige a entidades que combinan una actividad económica real con formación, acompañamiento y experiencia laboral.

El balance se presentó en el Mercado Escuela de San Cristóbal, situado en el barrio de San Cristóbal de los Ángeles. El centro funciona en un antiguo edificio municipal y prepara a su alumnado en oficios relacionados con el comercio de proximidad y la hostelería. Las prácticas incluyen especialidades como carnicería y frutería, además del trabajo de restaurante.

Aprender dentro de un negocio que funciona

El Mercado Escuela está gestionado por la organización Cesal. Su modelo reúne puestos de venta, cocina y formación junto a profesionales en activo. Esto permite que el aprendizaje no se limite a una explicación teórica: la persona conoce tareas, ritmos y responsabilidades de un entorno de trabajo antes de intentar dar el paso a un empleo estable.

La información regional cifra en 14 las plazas de inserción actuales del centro, respaldadas por otros 13 trabajadores. Son dos grupos distintos: las primeras forman parte del itinerario de incorporación laboral y los segundos sostienen la actividad y el acompañamiento. La suma describe la estructura comunicada del proyecto, no un objetivo general para todas las empresas beneficiarias.

Desde 2022, el Mercado Escuela ha recibido cerca de un millón de euros en ayudas autonómicas. El apoyo ha contribuido al mantenimiento de puestos, a la contratación de personal técnico, a gastos de gerencia y a otras inversiones. Solo en el último ejercicio la cantidad concedida superó los 400.000 euros, un 73 % más que el año anterior.

Un programa que alcanzó a 107 entidades

El dato del centro de San Cristóbal es un ejemplo dentro de una convocatoria más amplia. El año pasado, el programa regional benefició a 107 entidades, que recibieron en conjunto más de cinco millones de euros. La dotación anunciada para 2026, de 6,6 millones, amplía ese marco, aunque la comunicación no distribuye todavía la nueva cantidad por empresa ni indica cuántas solicitudes resultarán finalmente atendidas.

Las empresas de inserción buscan que la contratación sea parte de un recorrido y no una medida aislada. La actividad comercial genera situaciones reales de aprendizaje, mientras el personal técnico puede trabajar competencias laborales y acompañar la transición hacia otros empleos. En el Mercado Escuela, el comercio de alimentación y la restauración sirven como espacios para adquirir un oficio con demanda cotidiana.

La cifra presupuestaria no garantiza por sí sola un resultado individual. El impacto dependerá de cuántos contratos se formalicen, cuánto duren, qué apoyo reciban las personas participantes y cuántas logren continuar en el mercado laboral ordinario. Esos resultados necesitan un seguimiento posterior y no aparecen desglosados en el anuncio.

Sí queda definido el cambio inmediato: la partida regional crece un 14,2 % hasta 6,6 millones de euros y mantiene como destinatarias a empresas que contratan a colectivos vulnerables. El ejemplo de San Cristóbal muestra cómo puede traducirse ese apoyo en puestos de inserción, formación práctica y funcionamiento diario de un negocio abierto al barrio.