
Canal de Isabel II había enviado en 2026 avisos a más de 69.000 usuarios por consumos inusuales de agua detectados mediante telelectura. El sistema estaba disponible en el 93 % de los contadores de la región, más de 1,55 millones de equipos.
Las alertas no confirman por sí solas una fuga. Señalan un patrón que se aparta de lo esperado y permiten al titular revisar su instalación con mayor rapidez. Un consumo continuado, una subida brusca o actividad durante una ausencia pueden tener causas distintas que requieren comprobación.
Una medición cada hora
Los contadores emplean tecnología NB-IoT para transmitir los registros. El plan comunicado era alcanzar a finales de 2026 el 100 % del parque, con 1,6 millones de equipos capaces de medir automáticamente cada hora.
La lectura presencial anterior se realizaba cada dos meses. Pasar de esa frecuencia a un dato horario multiplica por 1.460 la cantidad de mediciones disponibles, según el cálculo de Canal. La ventaja no consiste únicamente en emitir una factura con más datos: acorta el intervalo durante el que un escape puede permanecer oculto.
El objetivo de 1,6 millones era una previsión para el cierre del año, no un resultado ya alcanzado el 7 de agosto. El 93 % y los más de 1,55 millones describen el despliegue existente en la fecha del balance. Las cifras están redondeadas, por lo que no conviene reconstruir con ellas un porcentaje exacto adicional.
Más de 155.000 clientes avisados en tres años
En el acumulado de los tres años anteriores, el análisis había permitido alertar a más de 155.000 clientes por patrones compatibles con escapes dentro de las instalaciones. La compañía vinculaba esos avisos con un ahorro próximo a 37 hectómetros cúbicos, equivalente a más de 11.000 piscinas olímpicas.
Para el balance de 2026, la fuente también expresaba el agua ahorrada como más de 6.000 piscinas olímpicas. Ambas referencias pertenecen a periodos distintos y son equivalencias divulgativas, no mediciones de piscinas reales. El hectómetro cúbico es la unidad técnica más adecuada cuando se facilita.
El ahorro atribuido al sistema depende de que el aviso llegue, se interprete y la anomalía se corrija. La nota no desglosa cuántas alertas terminaron en reparación, cuánto tardaron los usuarios o qué parte de la pérdida se produjo en cada vivienda.
Alertas configuradas por cada usuario
Más de 8.000 clientes utilizaban además la función de alertas personalizadas. Podían definir avisos cuando el consumo superase o no alcanzase umbrales diarios u horarios elegidos por ellos.
Esta opción puede advertir de agua utilizada cuando una vivienda debería estar vacía. También puede servir como señal indirecta en domicilios de personas mayores o dependientes si no se alcanza un consumo mínimo; en esos casos, Canal informa a los contactos asociados al contrato.
Un aviso de ausencia de consumo no es un sistema sanitario ni confirma una emergencia. Del mismo modo, detectar actividad en una vivienda vacía no demuestra una ocupación. Son indicios que deben contrastarse mediante los procedimientos adecuados y respetando la privacidad y la seguridad de quienes viven allí.
Consulta en la Oficina Virtual
La instalación, conexión y servicios asociados a la telelectura no tenían coste para los usuarios, según Canal. El detalle del consumo y la configuración de avisos estaban disponibles en su Oficina Virtual. El servicio de atención al cliente ofrecía asesoramiento en el 900 365 365.
Que la telelectura no tenga coste directo para el titular no significa que el contador sea de su propiedad ni permite manipularlo. Una incidencia técnica o una sospecha de fuga debe comunicarse por los canales del suministro; abrir una arqueta o intervenir en la instalación sin autorización puede resultar peligroso.
Los datos horarios también permiten comparar zonas y ajustar la planificación general de la demanda. El balance no explica la metodología de esas comparaciones ni publica datos individualizados. La información útil para el ciudadano es más sencilla: revisar los avisos, configurar umbrales razonables y comprobar cuanto antes cualquier consumo que no encaje con el uso habitual.





