La Comunidad de Madrid perdió 49.200 ocupados entre julio y septiembre, la mayor caída trimestral registrada por una comunidad autónoma en la última Encuesta de Población Activa. El dato convive con un saldo interanual positivo: en doce meses, la región suma 61.500 personas ocupadas y alcanza 3.582.100. Las dos cifras describen periodos distintos y cuentan una evolución menos uniforme de lo que sugiere una lectura aislada del récord anual.

La comparación trimestral cambia el titular

La EPA del tercer trimestre, publicada por el Instituto Nacional de Estadística el 27 de octubre, sitúa en 3.582.100 el número de ocupados residentes en la Comunidad de Madrid. Son 49.200 menos que en el segundo trimestre. El anexo presenta las cantidades en miles de personas: 3.582,1 miles equivalen a 3.582.100. La caída de 49,2 miles equivale a 49.200 personas y el avance de 61,5 miles corresponde a 61.500. En el conjunto de España, por el contrario, la ocupación aumentó en 73.600 personas durante ese mismo periodo. Madrid fue la comunidad con el mayor retroceso en volumen, por delante de Andalucía, que perdió 24.900 ocupados.

La comparación anual ofrece otra fotografía. Frente al tercer trimestre de 2025, el empleo madrileño creció en 61.500 puestos, hasta 3.582.100. La Comunidad destacó ese avance y señaló que es su cifra más alta para un tercer trimestre. El saldo anual no borra la bajada del verano: entre ambas mediciones hay tres meses, y cada una responde a una pregunta diferente. Una indica qué ha ocurrido desde el trimestre anterior. La otra mide el cambio respecto al mismo momento del año pasado.

La comparación del paro ofrece otra medida de contexto, pero no sustituye a la variación de la ocupación. La tasa mide la proporción de personas activas que están desempleadas, no cuántos puestos se ganaron o perdieron durante el trimestre. Por eso, una tasa regional menor que la media estatal puede coexistir con una pérdida de trabajadores ocupados entre julio y septiembre.

Qué mide la EPA y qué no permite concluir

La Encuesta de Población Activa estima la situación laboral de la población residente a partir de una muestra de hogares. No cuenta únicamente contratos nuevos, afiliaciones o personas registradas en las oficinas de empleo. Una persona ocupada es quien trabajó al menos una hora durante la semana de referencia a cambio de una remuneración, o quien tenía un empleo del que estuvo temporalmente ausente. La población parada debe estar sin trabajo, disponible para trabajar y en búsqueda activa, de acuerdo con los criterios de la encuesta.

Este método explica por qué la EPA y los registros administrativos pueden moverse de forma distinta. También obliga a leer con cuidado una variación trimestral: la estimación no identifica por sí sola qué empresas contrataron o dejaron de contratar, ni qué sectores explican toda la pérdida regional. La nota del INE señala que en España aumentó el empleo en los servicios y bajó en agricultura, industria y construcción, pero esas cifras nacionales no se pueden trasladar automáticamente a Madrid.

Las cifras de la encuesta se asignan según el lugar de residencia de las personas entrevistadas. No equivalen exactamente a los puestos de trabajo situados en la región. Quien vive en Madrid y trabaja en otra comunidad forma parte de la estimación madrileña, igual que una persona que vive fuera y se desplaza a un centro de trabajo de la región queda contabilizada en su territorio de residencia.

El resultado anual sigue siendo positivo

El retroceso del tercer trimestre llega después de un segundo trimestre con fuerte creación de empleo en España y no convierte por sí solo el balance anual madrileño en negativo. La región conserva unos 61.500 ocupados más que hace un año. La administración autonómica presentó el dato como un máximo para un tercer trimestre, mientras que la serie de la EPA permite ver también la pérdida frente al trimestre inmediatamente anterior.

Para interpretar el próximo dato convendrá comparar de nuevo ambos periodos. Una recuperación trimestral mostraría un cambio respecto al verano, aunque no determinaría por sí sola la tendencia de todo el año. Si la ocupación vuelve a caer, el saldo interanual seguirá aportando contexto, pero no explicará qué grupos o actividades concentran el ajuste. La EPA incluye tablas por comunidad y provincia que permiten ampliar esa lectura cuando se publican los siguientes resultados.

La tasa de paro tampoco significa que todas las personas desempleadas estén en la misma situación ni describe cuánto tardan en encontrar trabajo. Es un indicador agregado. Para valorar cambios en la duración del desempleo, la jornada, la temporalidad o la edad de quienes buscan empleo hacen falta otras tablas y series. El resumen regional del tercer trimestre no permite atribuir la bajada de ocupación a una causa concreta.

Dos horizontes para seguir el empleo madrileño

La noticia combina, por tanto, una cifra favorable en la comparación anual y una caída acusada en el trimestre. Presentar solo los 3.582.100 de ocupados ocultaría que Madrid registró el mayor descenso regional entre julio y septiembre. Presentar únicamente la pérdida de 49.200 dejaría fuera que la ocupación todavía supera en 61.500 personas la de hace un año.

El dato útil para seguir la economía madrileña será la próxima EPA y su comparación homogénea con el cuarto trimestre de 2025 y el tercero de 2026. Hasta entonces, la fotografía disponible indica que el empleo regional mantiene crecimiento interanual, pero perdió fuerza durante el verano. La encuesta no permite anticipar si esa caída continuará ni identificar una causa única, por lo que conviene separar la tendencia de doce meses del movimiento más reciente.