Voyager 1 alcanzará el 18 de noviembre de 2026 una distancia de un día luz desde la Tierra, unos 25.902 millones de kilómetros. Una señal de radio tardará entonces cerca de 24 horas en llegar a la sonda y otro día en regresar con su respuesta. En Madrid, Contemporánea Condeduque abre este martes una exposición con una réplica a tamaño real de la nave. La maqueta podrá visitarse en el vestíbulo principal hasta el mismo día del hito, cuando el centro celebrará el festival A un día luz. Ciencia y música para la sonda Voyager 1.

La maqueta lleva cinco años de trabajo

El Aula de Astronomía de Armilla, en Granada, ha dedicado cinco años a preparar la exposición y construir una réplica a escala real de la Voyager 1. El modelo combina madera, plástico, cartón, PVC, polipropileno, herrajes y estructuras de canalización eléctrica. La mayor parte de los materiales empleados son reciclados.

La nave original viaja por el espacio desde 1977. La réplica acerca sus proporciones a una escala que se puede recorrer con la mirada desde el vestíbulo de Condeduque. La sonda no es una silueta abstracta ni una imagen lejana: el modelo permite hacerse una idea física del tipo de vehículo que continuó transmitiendo datos mucho después de completar sus primeros objetivos planetarios.

La exposición está abierta al público general y permanecerá en el centro durante las dos fechas señaladas, del 3 al 18 de noviembre. Su periodo de visita dura más que el festival asociado, que concentra sus actividades en una sola jornada. Quien se acerque a la instalación en el vestíbulo podrá ver la maqueta antes de la cita del día 18 o coincidiendo con ella.

Voyager 1 exploró Júpiter y Saturno

La NASA lanzó Voyager 1 el 5 de septiembre de 1977 para estudiar los planetas exteriores. En su recorrido pasó cerca de Júpiter en marzo de 1979 y de Saturno en noviembre de 1980. Las observaciones de ambos sobrevuelos mostraron detalles que no podían distinguirse desde la Tierra con telescopios y ampliaron el conocimiento de sus atmósferas, anillos y lunas.

Uno de los hallazgos destacados en Júpiter fue la actividad volcánica de Ío. La nave también estudió el tenue anillo del planeta y fotografió sus principales satélites. En Saturno, Voyager 1 observó la estructura de los anillos y obtuvo datos de Titán, una luna que despertaba interés por su atmósfera. Esas imágenes convirtieron varios cuerpos celestes, hasta entonces puntos luminosos en el cielo, en lugares con geología y condiciones propias.

Voyager 2 siguió una trayectoria diferente. Tras pasar por Júpiter y Saturno, continuó hacia Urano y Neptuno, los dos planetas que Voyager 1 no visitó. La misión permitió observar de cerca los cuatro gigantes del Sistema Solar exterior y comprobar que el viaje de las sondas podía continuar mucho más allá de los encuentros para los que habían sido diseñadas al principio.

En 1990, Voyager 1 tomó la imagen conocida como Punto azul pálido, en la que la Tierra aparece como un pequeño punto desde una gran distancia. En agosto de 2012 cruzó la heliopausa, el límite donde el viento solar deja de dominar el entorno, y entró en el espacio interestelar. La nave siguió alejándose, mientras sus instrumentos medían el medio que rodea al Sistema Solar.

Cada una de las dos Voyager lleva un disco de cobre dorado con sonidos, música e imágenes seleccionados para representar la vida y la cultura de la Tierra. El disco forma parte del mensaje simbólico que acompaña a las naves. Su trabajo científico, en cambio, depende de los instrumentos que registran partículas, campos y ondas en el espacio.

Un día luz equivale a una distancia

Un día luz es la distancia que recorre la luz en 24 horas. En el caso de Voyager 1, el hito previsto para el 18 de noviembre de 2026 equivale a unos 25.900 millones de kilómetros desde la Tierra. La cifra no describe una nueva parada de la nave: marca cuánto se ha extendido el trayecto que separa a la sonda de nuestro planeta.

La distancia también tiene un efecto práctico para las comunicaciones. Cuando Voyager 1 alcance ese punto, una señal de radio tardará alrededor de un día en recorrer el espacio entre la Tierra y la nave. Las instrucciones y los datos no pueden intercambiarse como en una conversación inmediata. Cada mensaje depende del tiempo que necesita la señal para cubrir esa distancia.

El lanzamiento de 1977 sitúa el aniversario de medio siglo en 2027. La cita de noviembre de 2026 corresponde a otra referencia: mide la separación que la nave habrá alcanzado con la Tierra. La réplica de Condeduque permite situar ambas fechas en torno a un objeto reconocible.

El festival ocupa una sola jornada

La exposición de la maqueta se podrá visitar del 3 al 18 de noviembre. El festival A un día luz se celebrará únicamente el miércoles 18 e incluirá encuentros de ciencia y música y dos conciertos. La fecha final de la muestra reúne así la visita a la instalación y una programación especial dedicada a la misión.

La diferencia entre los calendarios sirve para organizar la visita. La maqueta estará disponible durante todo el periodo anunciado, mientras que las actividades del festival se concentran en el último día. La propuesta enlaza una exposición presencial con la trayectoria de una nave que continúa transmitiendo información desde el espacio interestelar.