La Comunidad de Madrid ha iniciado la renovación de cinco puentes de la M-45, una actuación de mantenimiento estructural dotada con 730.000 euros y un plazo previsto de dos meses. Los trabajos se concentran en puntos donde las inspecciones periódicas han localizado desperfectos asociados al envejecimiento de los materiales, la exposición a la lluvia y los cambios de temperatura, y el uso intensivo de la vía.

La M-45 soporta una media de 110.000 vehículos al día y funciona como uno de los grandes ejes de circunvalación de la región. Por esa intensidad, el estado de los elementos que permiten evacuar el agua y absorber los movimientos de las estructuras resulta especialmente relevante: un problema pequeño en una junta o en una impermeabilización puede favorecer filtraciones y acelerar el deterioro si no se corrige a tiempo.

Qué se va a reparar

La intervención incluye cuatro grupos de trabajos. El primero es la renovación y limpieza de los sistemas de drenaje. Su función es conducir el agua de lluvia fuera de la plataforma y evitar que se acumule en zonas sensibles del puente. Mantener libres esos conductos reduce la posibilidad de humedades persistentes y ayuda a conservar tanto el firme como los elementos situados bajo él.

El segundo frente es el refuerzo de la impermeabilización en las áreas más expuestas. Esa capa protege la estructura frente a la entrada de agua, una de las causas que puede deteriorar el hormigón y afectar con el tiempo a los componentes metálicos. La actuación busca mejorar la estanqueidad antes de que los daños requieran reparaciones de mayor alcance.

También se sustituirán juntas. Estas piezas permiten que el puente absorba los pequeños movimientos derivados del tráfico y de la dilatación o contracción de los materiales cuando cambia la temperatura. Cuando una junta pierde eficacia puede aumentar el ruido al paso de los vehículos, dejar entrar agua o transmitir esfuerzos de forma inadecuada a otros puntos de la estructura.

Por último, el proyecto contempla reparar los desperfectos detectados en elementos de hormigón y acero. La información regional no identifica los cinco puentes por su punto kilométrico ni detalla un calendario separado para cada estructura, por lo que los conductores deben atender a la señalización temporal que se implante en cada zona de obra.

Una inversión preventiva en una vía muy utilizada

Cinco asignaciones teóricas de 146.000 euros suman el presupuesto total de 730.000 euros. Esta equivalencia sirve solo para dimensionar la actuación: la Comunidad no ha publicado el reparto real y cada puente puede requerir trabajos de distinta complejidad.

La Administración regional tampoco ha comunicado un cierre completo de la M-45 asociado a estas obras. La afección concreta puede variar según el puente y la fase de ejecución, especialmente cuando sea necesario trabajar sobre juntas o capas próximas a la calzada.

Para los desplazamientos diarios, la recomendación práctica es comprobar el estado del tráfico antes de salir y respetar los límites temporales y la señalización de obra. En una carretera con una intensidad media de 110.000 vehículos, una reducción puntual de carriles puede trasladarse con rapidez a los enlaces cercanos, sobre todo en las horas de entrada y salida laboral.

La inversión no crea una infraestructura nueva: se destina a conservar cinco estructuras existentes y a prolongar su vida útil. Esa diferencia importa porque el resultado más visible puede ser precisamente la ausencia de problemas posteriores. La limpieza del drenaje, la impermeabilización y la sustitución de juntas son tareas preventivas que buscan evitar que el agua y el uso continuado conviertan daños localizados en intervenciones más complejas.

La actuación llega tras las inspecciones ordinarias de los puentes. Según la información publicada, esas revisiones detectaron desperfectos causados por el tiempo, las condiciones meteorológicas y el elevado volumen de tráfico. Los trabajos ya están en marcha y se desarrollarán de forma distribuida en varios puntos de la M-45 durante el periodo previsto.