
Las comunicaciones de los municipios afectados por los incendios de la Sierra Oeste se mantuvieron mediante una combinación de enlaces por satélite, redes WiFi y refuerzos temporales de cobertura móvil. El dispositivo alcanzó a 17 localidades y buscó evitar que la pérdida o el deterioro de una infraestructura dejara sin conexión a ayuntamientos, servicios públicos y vecinos durante la emergencia.
La actuación no se apoyó en una única tecnología. La Comunidad de Madrid coordinó soluciones alternativas en función de los daños y de las necesidades detectadas en cada punto. Ese planteamiento permitió disponer de vías de respaldo cuando una conexión fija o una estación de telefonía no podía prestar el servicio habitual.
Pelayos de la Presa concentró varios refuerzos
Pelayos de la Presa fue uno de los municipios donde se desplegaron más capas de apoyo. El ayuntamiento recibió una conexión por satélite Starlink como respaldo de su enlace de fibra. En el entorno del polideportivo se habilitó además una red WiFi alimentada por satélite, destinada a mantener un punto de acceso cuando las comunicaciones convencionales podían resultar insuficientes.
La cobertura móvil se reforzó con una unidad temporal conocida en el sector como COW, una estación transportable que puede desplegarse para sustituir o complementar una antena fija. Su instalación respondió a los daños sufridos por una de las estaciones de la zona. La combinación de fibra, satélite, WiFi y telefonía móvil redujo así la dependencia de un solo elemento de la red.
Tres operadoras de telecomunicaciones colaboraron en el dispositivo. La participación de varias compañías permitió mantener alternativas si una red concreta fallaba o no alcanzaba algún área afectada. Según la información difundida por la Comunidad, la señal de televisión digital terrestre continuó operativa durante el episodio.
Qué aporta cada tecnología
El enlace por satélite funciona como una ruta independiente de buena parte de la infraestructura terrestre. En una emergencia puede ser útil para recuperar conectividad en un edificio municipal o alimentar un punto WiFi, siempre que el equipo tenga alimentación eléctrica y una ubicación adecuada para comunicarse con la red satelital.
Las unidades móviles temporales cumplen otra función: restablecen o amplían la señal de telefonía en un área determinada. No sustituyen a todos los servicios fijos, pero permiten recuperar llamadas y datos móviles mientras se revisa una estación dañada. Los puntos WiFi, por su parte, concentran el acceso en lugares concretos y pueden dar servicio a instalaciones públicas o espacios utilizados durante la respuesta.
La utilidad del despliegue estuvo precisamente en combinar estas soluciones. Un enlace de respaldo en el ayuntamiento protege las tareas administrativas y de coordinación; un punto WiFi facilita el acceso local; y una antena móvil amplía la cobertura en el entorno. Cada sistema cubre una necesidad distinta y evita que una avería individual se convierta en un aislamiento completo.
Una lección para la recuperación
La continuidad de las comunicaciones es una pieza básica en cualquier emergencia: permite coordinar recursos, difundir avisos y mantener el contacto entre servicios y población. En zonas rurales, donde la distancia entre núcleos y la orografía pueden complicar la cobertura, contar con equipos transportables y conexiones alternativas aporta margen de respuesta.
El balance divulgado el 29 de agosto pone el foco en esa redundancia tecnológica. Para la Sierra Oeste, la siguiente fase pasa por reparar las infraestructuras afectadas y conservar planes de contingencia capaces de activarse con rapidez. La experiencia muestra que la resiliencia no depende solo de recuperar una red, sino de disponer de varias vías compatibles para sostener la comunicación mientras dura la incidencia.





