
La Universidad Complutense de Madrid ha reforzado al inicio del curso su campaña contra las novatadas con dos recursos que buscan reducir una de las principales barreras para frenar estas prácticas: el miedo a señalar lo ocurrido. La iniciativa incorpora un formulario anónimo de autoevaluación y denuncia y extiende el servicio de atención psicológica Psicall a quienes viven en colegios mayores y residencias universitarias.
La campaña se presentó el lunes 7 de septiembre en el Jardín Botánico de la Complutense, en Ciudad Universitaria. Es el quinto curso consecutivo en el que la universidad impulsa este trabajo junto a la Asociación de Colegios Mayores de Madrid, el Ayuntamiento de Madrid, la Policía Municipal y Madrid Salud. Bajo los mensajes «Tolerancia Cero» y «#UnNuevoSeptiembre», la estrategia combina prevención, sensibilización, detección y atención a las personas afectadas.
Un canal anónimo para reconocer y comunicar lo ocurrido
El nuevo formulario está pensado tanto para valorar situaciones vividas como para comunicar posibles casos sin identificarse públicamente. Su utilidad no se limita a los episodios más visibles. Las novatadas pueden presentarse como bromas, ritos de integración o pruebas supuestamente voluntarias, pero la presión del grupo, la humillación o el temor a quedar aislado pueden impedir que la persona afectada las reconozca como una conducta inaceptable.
La autoevaluación ofrece así un primer paso para ordenar lo sucedido y decidir si se necesita ayuda. El anonimato, por su parte, busca facilitar que estudiantes, compañeros o residentes alerten de comportamientos preocupantes. La universidad enmarca el mecanismo en una política más amplia de detección y acompañamiento, no como sustituto de los canales formales cuando los hechos requieren intervención.
Para el alumnado que llega por primera vez a Madrid, especialmente quien se instala en un colegio mayor o una residencia sin una red cercana, disponer de vías conocidas desde el comienzo del curso puede ser decisivo. La campaña concentra sus esfuerzos en septiembre porque las primeras semanas son el momento en que suelen construirse las relaciones y jerarquías informales dentro de los alojamientos universitarios.
Psicall se abre también a residentes
El segundo refuerzo es la ampliación de Psicall, el servicio de atención psicológica de la Complutense, a las personas residentes en colegios mayores. El recurso funciona los siete días de la semana. La medida permite pedir orientación profesional sin depender exclusivamente de que la dirección del centro o el entorno inmediato detecten el problema.
El apoyo psicológico puede ser relevante incluso cuando la persona no quiera iniciar de inmediato una denuncia formal. Sentimientos de vergüenza, ansiedad, culpa o aislamiento pueden acompañar estas experiencias y dificultar que se cuenten. Un canal especializado ayuda a evaluar la situación, proteger el bienestar del estudiante y conocer las opciones disponibles.
La campaña no presenta la asistencia psicológica como la única respuesta. La combina con información sobre derechos, prevención en los centros, presencia policial y mecanismos de actuación. Esa suma importa porque una intervención eficaz depende de que estudiantes, familias, responsables de residencias y autoridades sepan distinguir una actividad de bienvenida de una práctica coercitiva o degradante.
Las novatadas pueden tener consecuencias disciplinarias
La Complutense recuerda que la Ley de Convivencia Universitaria incluye las novatadas entre las conductas graves y que pueden dar lugar a sanciones, incluida la expulsión. El encuadre disciplinario busca desmontar la idea de que se trata de una tradición tolerada o ajena a las normas académicas.
La respuesta concreta depende de los hechos y de los procedimientos aplicables, pero el mensaje preventivo es inequívoco: participar, organizar o encubrir actuaciones humillantes no queda legitimado por su repetición durante años ni por presentarse como requisito para integrarse. Tampoco convierte la presión colectiva en consentimiento real.
En paralelo, la Policía Municipal reforzará su presencia durante el arranque del curso. La vigilancia se integra en la cooperación con la universidad, los colegios mayores y Madrid Salud. La campaña pretende actuar antes de que los incidentes escalen, facilitar que se comuniquen y atender a quienes los sufran.
Qué pueden hacer estudiantes y familias
La recomendación práctica es no esperar a que una situación se agrave. Quien perciba presión para participar en una actividad, observe humillaciones o reciba amenazas de exclusión puede utilizar el formulario anónimo, acudir a los responsables del centro o contactar con Psicall para recibir apoyo. Si existe riesgo inmediato o una conducta que pueda constituir delito, procede recurrir a los servicios de emergencia o a la policía.
Las familias también pueden prestar atención a cambios bruscos de ánimo, aislamiento, rechazo a regresar al alojamiento o temor a contar qué ocurre en el grupo. Escuchar sin culpabilizar y ofrecer acompañamiento facilita que el estudiante conserve el control sobre las decisiones posteriores.
La novedad de este curso no está solo en añadir recursos, sino en conectarlos: un canal de detección que no exige exponerse desde el primer momento, atención psicológica accesible todos los días y coordinación institucional en los lugares y semanas de mayor riesgo. Para la comunidad universitaria madrileña, la prueba será que estas vías sean conocidas, fáciles de usar y capaces de generar una respuesta rápida cuando aparezca la primera señal.