La necrópolis medieval de Sieteiglesias tiene desde el 30 de septiembre la declaración de Bien de Interés Cultural de la Comunidad de Madrid, en la categoría de Zona Arqueológica. El reconocimiento protege un conjunto de 85 tumbas situado alrededor y bajo la iglesia de San Pedro Apóstol, en el municipio de Lozoyuela-Navas-Sieteiglesias.

La declaración se aprobó el 23 de septiembre y se publicó el día 29, con efectos desde la jornada siguiente. Su alcance comprende las estructuras documentadas, la iglesia y los restos susceptibles de estudio arqueológico que se encuentran tanto en superficie como en el subsuelo. También delimita un entorno para conservar la relación del yacimiento con el paisaje y prevenir alteraciones en su percepción.

Sepulturas adaptadas a la roca

El conjunto se asienta sobre el afloramiento granítico conocido como Berrocal de la Iglesia. La necrópolis altomedieval se fecha entre los siglos IX y XI, aunque algunos estudios plantean que pudo continuar activa hasta el XV. Las excavaciones documentan además una etapa posterior, en el siglo XVII, con reutilizaciones y construcciones sobre enterramientos anteriores.

Las sepulturas responden principalmente a dos soluciones. Unas se excavaron directamente en la roca y presentan formas ovaladas o rasgos que dibujan la cabeza y los hombros. Otras son tumbas de cista, construidas con lajas de piedra colocadas en la tierra para formar una caja que se cerraba con otra losa.

La distribución refleja el aprovechamiento del terreno. Las fosas talladas ocupan los afloramientos y las rampas rocosas, mientras que las cistas aparecen en áreas donde el sustrato permitía excavar con mayor facilidad. También se ha identificado una sepultura que combina ambas técnicas: una cavidad abierta en la roca y revestida de lajas.

Las tumbas se reparten al norte, este y sureste de los muros de la iglesia. Uno de los sectores concentra enterramientos infantiles, un rasgo que permite estudiar cómo se organizaba el espacio funerario. Las 85 sepulturas documentadas tampoco agotan la extensión posible del conjunto, ya que quedan zonas susceptibles de contener restos que no se han excavado completamente.

Qué han aportado las excavaciones

La primera intervención arqueológica se realizó en 2001. Entre 2002 y 2016 se sucedieron trabajos de investigación, excavación, restauración y acondicionamiento. El objetivo fue conocer las características del enclave y prepararlo para incorporarse al Plan de Yacimientos Visitables de la Comunidad de Madrid.

Entre los hallazgos destacan dos botellas y un pequeño jarro localizados dentro de tres sepulturas. Su posición en contextos cerrados ayudó a fechar la necrópolis. Los materiales recuperados durante las campañas se conservan en el Museo Arqueológico y Paleontológico de la Comunidad de Madrid.

Los estudios han identificado también clavos y piezas de hierro que podrían relacionarse con ataúdes en las tumbas de cista. La mayor parte de las sepulturas apareció vacía, por lo que los restos óseos y los objetos conservados son limitados. Los trabajos antropológicos de 2006 contabilizaron 28 individuos en contexto de tumba y otros 18 recuperados en niveles de relleno, dos situaciones arqueológicas diferentes.

La iglesia conserva otra etapa de la historia del lugar

San Pedro Apóstol se construyó en el siglo XVII y fue parcialmente reconstruida en 1945, tras los daños sufridos durante la Guerra Civil. El edificio tiene una sola nave, planta rectangular y fábrica de mampostería y granito. En uno de sus extremos se levanta la espadaña que aloja las campanas.

La iglesia actual ocupa parte de la necrópolis y es posterior a sus enterramientos medievales. Los investigadores relacionan su emplazamiento con la posible existencia de un templo anterior, construido con materiales más modestos. Esa interpretación conserva su carácter de hipótesis y ayuda a explicar la continuidad del uso religioso del lugar a lo largo de distintas épocas.

Protección del conjunto y continuidad de las visitas

El área principal está acondicionada para la visita, con rampas metálicas, cerramiento y paneles que explican los sectores del yacimiento. La declaración considera compatible ese uso con la conservación, siempre que respete la integridad del enclave. El uso religioso de la iglesia también se mantiene dentro de las actividades compatibles.

La protección del entorno atiende a dos necesidades: preservar posibles estructuras todavía sin excavar y evitar construcciones o instalaciones que perjudiquen la percepción de la necrópolis y la iglesia. Las futuras intervenciones deberán respetar los valores del conjunto y los principios de mínima intervención, reversibilidad y diferenciación de las actuaciones.

El yacimiento se encuentra en la calle de la Iglesia, número 1, dentro del casco urbano de Sieteiglesias. La nueva declaración consolida su protección como conjunto arqueológico y sitúa la conservación de los restos y de su entorno como criterio para las actuaciones que se realicen en adelante.