
El Pleno extraordinario del Ayuntamiento de Madrid aprobó el 8 de octubre dos planes especiales de urbanismo. El instrumento dedicado a vivienda podría abrir la vía a más de 18.400 viviendas protegidas en alquiler hasta 2028, según la estimación municipal. El otro plan amplía los tipos de hospedaje que pueden instalarse en ciertos suelos industriales. La cifra residencial describe capacidad urbanística potencial, no viviendas terminadas ni disponibles para solicitar.
El plan de vivienda amplía dónde cabe el alquiler protegido
El primero de los planes adapta las normas municipales a la Ley regional 3/2024 y a su modificación, la Ley 2/2026. La regulación inicial ya permitía vivienda protegida en alquiler en suelos calificados para oficinas. La nueva norma extiende esa opción a parcelas reservadas para dotaciones privadas y para usos terciarios de hospedaje. La aprobación municipal incorpora esos cambios al planeamiento de Madrid.
El Ayuntamiento calcula que la ampliación podría permitir más de 8.100 viviendas adicionales en los próximos dos años. La distribución estimada supera las 4.900 viviendas en parcelas de oficinas, las 3.000 en suelo dotacional privado y las 130 en suelos de hospedaje. Son posibilidades vinculadas a la clasificación y las condiciones de cada parcela. La modificación no convierte automáticamente todos esos terrenos en promociones ni inicia obras por sí sola.
La medida extiende un mecanismo que ya estaba en marcha. El Ayuntamiento cifra en 5.806 las viviendas tramitadas durante los 21 meses anteriores mediante la aplicación de la Ley 3/2024 en Madrid. La norma fijaba inicialmente un periodo de 24 meses para solicitar licencia. La modificación regional incorporó otros tipos de suelo y abrió un nuevo plazo de dos años para acogerse a la ampliación.
La previsión supera las 18.400 viviendas protegidas
El cálculo municipal de más de 18.400 viviendas combina distintas posibilidades del plan especial. Una de ellas amplía los usos del suelo donde pueden desarrollarse pisos protegidos de alquiler. La otra aumenta los márgenes de construcción en parcelas que ya están calificadas para vivienda protegida colectiva.
En estos terrenos, la normativa permite incrementar hasta un 20 % la edificabilidad y hasta un 30 % la densidad sin modificar el planeamiento. La edificabilidad fija la superficie total que se puede construir en una parcela. La densidad limita cuántas viviendas pueden distribuirse en ella. El Ayuntamiento estima que esta vía podría aportar más de 4.400 viviendas adicionales. Junto con las más de 8.100 previstas por la ampliación de usos del suelo, ambas vías rebasarían las 12.500 viviendas potenciales. El incentivo se aplica a vivienda colectiva, no a proyectos de casas unifamiliares.
Los porcentajes son máximos. Como referencia aritmética, una edificabilidad inicial de 100 unidades podría llegar a 120 con el incremento del 20 %. Una densidad inicial de 100 viviendas por índice comparable podría llegar a 130 con el aumento del 30 %. Son ejemplos de cálculo, no valores asignados a una parcela concreta. Su aplicación depende de las características urbanísticas de cada parcela y no significa que todas vayan a aumentar en la misma proporción. Por eso, las más de 18.400 unidades deben leerse como una estimación de capacidad para el conjunto de las medidas, no como un compromiso de construir ese número de pisos en una fecha determinada.
El segundo plan trata de alojamiento en parcelas industriales
El Pleno aprobó además otro instrumento que cambia las modalidades de hospedaje permitidas en determinados suelos industriales. Hasta ahora, en esos terrenos solo cabían hoteles. El nuevo marco permitirá estudiar otras formas de alojamiento, entre ellas apartahoteles, pensiones y casas de huéspedes.
Este cambio afecta a más de 240 parcelas repartidas por Arganzuela, Chamartín, Fuencarral-El Pardo, Usera, Ciudad Lineal, Hortaleza, San Blas-Canillejas y Barajas. Se refiere a ámbitos industriales concretos y a parcelas donde el uso industrial convive con otros usos terciarios. No supone que cualquier suelo industrial de Madrid pase a admitir cualquier tipo de alojamiento.
Los dos planes comparten la sesión plenaria, pero sus efectos son distintos. La cifra de vivienda protegida corresponde al instrumento residencial. La ampliación de usos de hospedaje se tramita por separado y no forma parte del cálculo de pisos protegidos.
Qué cambia para quienes buscan alquiler protegido
La aprobación definitiva modifica el marco urbanístico que puede respaldar futuros proyectos. Para una persona que busca vivienda, el dato de 18.400 no equivale a una convocatoria ni a un catálogo de pisos disponibles. Cada promoción aún debe concretarse sobre una parcela y avanzar por sus propios trámites antes de que haya viviendas listas para adjudicar.
La ciudad presenta el plan como una forma de ampliar la oferta de alquiler protegido mediante cambios de uso y más capacidad en parcelas residenciales. La ejecución dependerá de que esos suelos se conviertan en proyectos reales. El seguimiento útil será el número de promociones que obtengan licencia y avancen a obra, además de las viviendas que lleguen finalmente al proceso de adjudicación.
El acuerdo urbanístico queda aprobado, pero la cifra de nuevas viviendas sigue expresando el potencial estimado del planeamiento.