La Comunidad de Madrid prepara una primera convocatoria de cinco millones de euros para formar a personas desempleadas en puestos concretos y vincular esa preparación a una contratación indefinida. El programa combina trabajo remunerado, formación acreditable y una obligación para las entidades beneficiarias: incorporar con carácter estable a, al menos, el 60 % de quienes completen el itinerario con una evaluación positiva.

La medida se anunció el 23 de septiembre y está prevista para 2026. Su diseño puede interesar tanto a empresas con vacantes difíciles de cubrir como a personas que buscan adquirir una cualificación mientras trabajan. Pero la subvención no se solicita de forma individual por cada desempleado. La ayuda se dirige a proyectos de empresas y entidades privadas, que organizarán la formación y los contratos. La participación de cada candidato dependerá del perfil fijado en la convocatoria y de la selección para el puesto.

Un contrato completo mientras se aprende una ocupación

Cada proyecto debe reunir entre cinco y diez personas desempleadas y centrarse en una sola ocupación y su certificado profesional. La contratación se realizará mediante un contrato de formación en alternancia a jornada completa, con una duración de seis a doce meses completos. Durante ese periodo se combina el trabajo efectivo en el centro con formación relacionada con el puesto, al menos un certificado profesional completo y, cuando corresponda, contenidos complementarios.

La formación ocupa normalmente el equivalente al 35 % de la jornada. Si el certificado profesional requiere más horas, se impartirá su contenido completo, con un máximo del 50 % del tiempo de trabajo dedicado a formación. El resto permite desarrollar tareas vinculadas a la ocupación dentro de la empresa. La ayuda contempla los costes laborales y formativos del proyecto, además de actuaciones de orientación y acompañamiento cuando se incluyan.

La acreditación es una parte relevante del planteamiento. Un itinerario ligado a una ocupación concreta permite que la experiencia práctica y los contenidos formativos apunten al mismo perfil. El certificado, sin embargo, no garantiza por sí solo que haya una vacante permanente al final. Esa continuidad se articula mediante el compromiso de contratación que asume la empresa beneficiaria si las personas terminan con evaluación positiva.

Quién puede participar y cómo se elegirán los candidatos

Como regla general, el programa se dirige a personas inscritas como demandantes de empleo en una oficina de la Comunidad de Madrid. Las bases prestan atención especial a jóvenes menores de 30 años con baja cualificación y a otros colectivos con dificultades de inserción. Cada convocatoria concreta el grupo destinatario, por lo que esa prioridad general no significa que todas las plazas estén reservadas de antemano a una misma edad o perfil. También se exige carecer de la titulación o del certificado profesional que requiere la ocupación del proyecto.

La oficina de empleo realiza la preselección entre las personas que reúnen el perfil y han confirmado su disponibilidad y motivación. Después, la empresa elige a quienes contratará entre las candidaturas preseleccionadas, según su adecuación al puesto y sin discriminación. Las bases prevén el envío de al menos tres candidaturas por puesto cuando exista suficiente número de personas que cumplan los requisitos.

Por eso, una persona interesada no tiene que presentar una solicitud para recibir los cinco millones. Puede mantener su inscripción como demandante de empleo y consultar a su oficina cuando se publiquen los perfiles y proyectos concretos. La inscripción no equivale a una plaza: cada candidatura debe ajustarse a la ocupación, las condiciones de la convocatoria y el proceso de selección de la empresa.

El compromiso de contratación indefinida

La obligación de contratación se calcula sobre las personas que finalicen la formación con evaluación positiva. La empresa tendrá que ofrecer contratos indefinidos a un mínimo del 60 % de ese grupo y mantener esas contrataciones durante al menos doce meses. En un grupo de diez personas que completen positivamente el itinerario, esa obligación equivaldría a seis contratos indefinidos como mínimo. El porcentaje no se aplica a todas las personas inscritas en las oficinas de empleo ni significa que cada participante tenga asegurado el paso a un contrato indefinido.

Este matiz permite entender qué ofrece y qué no ofrece el programa. La formación se realiza con contrato y a jornada completa desde el inicio, mientras que la contratación indefinida llega después para una parte mínima de quienes concluyan satisfactoriamente el itinerario. Las bases vinculan así la financiación pública a un resultado laboral posterior, aunque el número final de empleos dependerá de las personas que participen y completen cada proyecto.

El compromiso también orienta a las empresas a definir con antelación la ocupación, el certificado y las necesidades que justifican el proyecto. No se trata de impartir una formación genérica para cualquier vacante. Cada actuación debe relacionarse con una actividad concreta y contar con puestos que puedan desarrollarse en un centro de trabajo situado en la Comunidad de Madrid.

Qué se sabe sobre la primera convocatoria

La Comunidad anunció cinco millones de euros para la primera convocatoria y que las solicitudes de las entidades se tramitarán mediante un procedimiento simplificado en el que se valorarán los proyectos presentados. Las bases reguladoras se publicaron en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid el 25 de junio. La nota del 23 de septiembre confirma la dotación inicial y la puesta en marcha prevista durante 2026.

El anuncio no concreta todavía un plazo de solicitud para las entidades ni publica el listado de ocupaciones, empresas participantes o plazas disponibles. Esos datos son necesarios para conocer cuándo podrá iniciarse un proyecto determinado y qué perfiles buscará. Las personas desempleadas pueden consultar las convocatorias de empleo y formación de la Comunidad y mantener actualizados sus datos en la oficina correspondiente, pero deberán atender a las condiciones específicas cuando aparezcan las primeras ofertas.

La convocatoria será el siguiente paso práctico para comprobar la aplicación del programa: detallará qué entidades pueden concurrir en cada turno, a qué colectivos se orientan los proyectos y cómo se distribuyen los fondos. Hasta entonces, los cinco millones describen la dotación anunciada para la primera convocatoria, no una cantidad asignada a cada participante. El elemento central para quien busque empleo será la combinación concreta de puesto, contrato formativo, certificado y compromiso posterior de contratación indefinida.